Como magistrado del derecho mexicano, considero que hablar del testamento es también hablar de prevención, responsabilidad y cultura jurídica. Septiembre, reconocido en nuestro país como el Mes del Testamento, representa una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de tomar decisiones jurídicas con anticipación y, sobre todo, de comprender que el derecho no solamente interviene cuando existe un conflicto: también nos proporciona herramientas para prevenirlo.
En mi experiencia, una adecuada cultura jurídica implica conocer nuestros derechos, pero también asumir con responsabilidad las decisiones que pueden tener consecuencias para nosotros y para nuestras familias. El testamento es precisamente una de esas herramientas de prevención. Mediante este acto jurídico, una persona puede expresar su voluntad respecto de la disposición de sus bienes y derechos para después de su fallecimiento, dentro de los límites que establece la legislación aplicable.
Considero importante desterrar la idea de que hacer un testamento es únicamente un asunto para personas mayores o para quienes poseen un patrimonio considerable. Testar es un acto de previsión que puede evitar incertidumbre y facilitar que, llegado el momento, la voluntad de una persona sea conocida y atendida conforme a derecho. También puede contribuir a disminuir desacuerdos familiares y a evitar procedimientos sucesorios innecesariamente complejos.
Como integrante del Poder Judicial, he podido observar que muchos conflictos jurídicos tienen su origen, no necesariamente en la ausencia de normas, sino en la falta de previsión o en el desconocimiento de las herramientas que el propio orden jurídico pone a nuestra disposición. Por ello, considero que acercarnos al derecho antes de que surja un problema es una expresión de responsabilidad.
Septiembre nos invita a reflexionar sobre ello. El Mes del Testamento no debe entenderse solamente como una campaña para promover la realización de este documento, sino como una oportunidad para fortalecer nuestra cultura jurídica y comprender que prevenir también es una forma de hacer justicia.
El derecho cumple una función social que va más allá de resolver controversias. También brinda certeza, orden y mecanismos para anticiparnos a determinadas situaciones. El testamento es una muestra clara de ello: permite que una decisión personal pueda proyectarse jurídicamente hacia el futuro.
Por eso, desde mi función como magistrado, considero que promover la cultura testamentaria es promover también una sociedad más informada, responsable y consciente de las consecuencias jurídicas de sus decisiones. Prevenir forma parte de una adecuada cultura jurídica, y conocer y utilizar oportunamente las herramientas que ofrece nuestro sistema jurídico es, sin duda, una manera de contribuir a la certeza y a la tranquilidad de nuestras familias.
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